El órgano de Fitero sonará en las manos de Pablo Fernández, junto al conjunto de chirimías Miguel de Arrózpide.

Fernandez Pablo Concierto Larraga

El próximo domingo 16 de agosto, a las 10 de la noche, tendrá lugar en el monasterio de Fitero un breve concierto bajo el título Silentio, musica et tenebris animo alitur, que se enmarca dentro de las jornadas culturales que organiza la Asociación de Amigos del Monasterio: historia, arte, música y espiritualidad en el Monasterio de Fitero. En el concierto intervendrá el organista Pablo Fernández Echeverría interpretando obras de diversos autores como Juan Cabanilles, Francisco Cabezón Clérambault y Bach, entre otros. Del mismo modo, en el concierto se podrá disfrutar del ensemble de chirimías Miguel de Arrózpide, que interpretará piezas enmarcadas en diversos estilos musicales.

Pablo Fernández Echeverría

Natural de Pamplona, cursó los estudios en las especialidades de piano y órgano en el Conservatorio Profesional de Música "Pablo Sarasate" de Pamplona. Durante años ha sido organista del Monasterio de Fitero, colaborando con el coro "Santa María la Real" de esta localidad. En el año 2007 actuó dentro del ciclo de conciertos de órgano "Fitero, el legado de un Monasterio". En el año 2010, ofreció un concierto en la localidad de Vera de Bidasoa dentro del XXVI Ciclo de música para órgano en Navarra. Del mismo modo, colaboró con dicho certamen en la edición del año 2011, con un concierto en la Parroquia de el Huerto en Pamplona. En los años 2012 y 2013 participó como concertista en el Ciclo de órgano Diego Gómez de Larraga, acompañando a diferentes agrupaciones musicales. Actualmente es organista de la parroquia de San Lorenzo de Pamplona y ejerce frecuentemente como organista acompañante del Orfeón Pamplonés.

Ensemble de chirimías Miguel de Arrózpide

La chirimía es un instrumento de madera considerado como un eslabón entre los antiguos instrumentos greco-romanos y el oboe actual que conoció su máximo esplendor durante los siglos XV y XVI. Su papel en la música corporativa, cortejos reales y ceremonias protocolarias adquirió una importancia creciente, alcanzando un lugar de privilegio en la música occidental. En Navarra se documenta desde la Baja Edad Media hasta comienzos del siglo XIX. El conjunto lleva el nombre de Miguel de Arrózpide, último chirimista y bajonista de la catedral de Pamplona y ha actuado en numerosos conciertos de música antigua y eventos institucionales en Navarra y fuera de la Comunidad Foral