En defensa del armonium

Como es sabido, el armonium se basa en el mismo sistema que el acordeón o la armónica, esto es: lengüetas que vibran movidas por el viento insuflado a presión. Por el contrario, en el órgano el sonido lo produce ese mismo aire a presión a través de unos tubos que pueden llevar o no sin lengüetas incorporadas.

armonium debain

El armonium, a pesar de tener unos orígenes muy lejanos en el tiempo, se hace un hueco en el mundo musical europeo sobre todo a partir de la segunda mitad del siglo XIX. Muchos compositores de esta época (Franck, Bizet, Rossini, entre otros) quedaron maravillados con el primer instrumento de tecla que permitía modificar la potencia del sonido de una nota una vez producido éste, lo cual no es posible en el piano, ni en el clave, ni en el clavicordio, ni en el órgano, salvando quizá en este último caso el efecto de la cajas expresivas.

El armonium fue asumido por la liturgia católica no sólo en aquellos lugares que no disponían de órgano de tubos, sino como sustituto de éste en los momentos en que, por razones litúrgicas, este último debía permanecer en silencio como signo de sobriedad: Adviento, Cuaresma, Semana Santa y funerales.

Esta función suplente venía siendo desarrollada por el piano, pero a raíz del Motu Proprio “Tra le sollecitudini” de San Pío X, que buscaba elevar el nivel artístico y espiritual de la música litúrgica, el piano fue abandonado en beneficio del armonium.

En las últimas décadas la aparición de los teclados electrónicos provistos de potentes altavoces –llamados tan injustamente “órganos litúrgicos”- ha llevado al abandono de los viejos armonios de las iglesias. Paralelamente, se ha perdido en casi todos los lugares la escuela de buenos intérpretes de armonio, lo cual, dado que es un instrumento que requiere una cierta formación y pericia para tocarlo bien, lo ha convertido en un recurso raramente utilizable.

Sin embargo las grandes posibilidades del armonio -cuando está bien conservado, afinado, y es tocado por alguien cualificado- están nuevamente poniéndose de manifiesto en toda Europa. El intérprete actual más destacado de este instrumento quizá sea el organista belga Joris Verdin, quien desarrolla una prolífica actividad concertística como virtuoso del armonium, además de contar con buenas grabaciones discográficas en su haber que testifican muy bien en favor tanto de su calidad como intérprete como de las bondades musicales del armonio, tan injustamente olvidadas.