Fallece Lino Otano,

un amante del órgano y de las personas

 

Lino Otano toca el órgano de Santa Eulalia de Etxauri. IÑAKI ALDANONDO

 

Organista, impulsor de enseñanza musical y párroco de Aranguren, Bidaurreta y varias parroquias de Pamplona, Lino Otano Leoz falleció el pasado 1 de mayo en la capital navarra, a la edad de 89 años. Su pasión por la música y su talento integrador hicieron recordarlo por sus parroquianos de Bidaurreta como un hombre con un “generoso sentido de la vida y amistad con todo el pueblo”.

Nacido en Aibar el 14 de mayo de 1930, Otano recibió su primera formación musical de su vecino invidente y con los años consiguió el renombre de un reconocido organista navarro, que ejerció como tal en la iglesia de San Nicolás de Pamplona y la de San Juan de Estella, entre otras. Iñaki Aldanondo, el organista de Etxauri y amigo de Otano recuerda que “era un auténtico generador de puentes y de cauces de diálogo por medio de la música”. De ahí su insistencia en dar conciertos en los pueblos navarros como un lazo de unión entre personas, creyentes y las que no lo son, con una oportunidad de enriquecimiento personal y un simple pero genuino disfrute de la vida. Por eso, cuenta Aldanondo, “en cada sitio que estuvo, fundó un coro”. Así nació también el coro de Bidaurreta, que cantaba a cuatro voces cuando la localidad tenía tan solo 107 habitantes. En el valle de Aranguren, a su vez, el nombre de Lino Otano está presente en el de la escuela musical, cuya creación había impulsado, pero sobre todo en los corazones de las personas que vivieron su música una y otra vez en las fiestas del pueblo.